El temor al cambio es algo natural en el ser humano, desde siempre la fascinación por lo nuevo ha sido acompañada por un rechazo visceral. Mi padre nació en 1911 en Rancagua, Chile. Aunque ahora se encuentra a menos de una hora desde Santiago, 80 años atrás era un área rural poblada de ignorancia e inocencia. Mi padre trabajo un tiempo para Phillips vendiendo equipos electrógenos que iluminaban una casa con un par de ampolletas por medio de un motor a gasolina.
Sin compromiso él instalaba este equipo en las casas de aquellos que pudieran pagarlo y lo dejaba una noche para que lo probaran. Era vanguardista y llevaba mucha felicidad a las familias que hasta ese día no sabían lo que era la luz eléctrica. Sin embargo había aquellos reacios a aceptar esta nueva tecnología y pregonaban que causaba problemas de salud, como cáncer.
Es verdad que hoy en día somos más sofisticados, pero también lo es la tecnología y cuando nos alcanza seguimos temiendo que artículos como celulares producen cáncer.
Lo último en tecnología para el entretenimiento son las películas en 3D que hasta hace pocos años solo se podían encontrar en parques de entretenciones como Disney, ahora es fácil encontrar un cine con esta tecnología en cualquier barrio. El siguiente paso es llevar esta tecnología a las casas, principalmente a la televisión. Ya existe para los computadores, y de echo estoy muy tentado en cambiar mi monitor por uno 3D por unos $500.
Entonces. ¿Qué hay de malo en esta nueva tecnología? La respuesta de algunos es que el cerebro utiliza unas 10 maneras de percibir el entorno en profundidad. Las películas en 3D que usan lentes especiales solamente proveen de un método que se llama Paralaxis o Paralaje (http://es.wikipedia.org/wiki/Paralaje). Esto podría conllevar a que el cerebro deje de entrenar los otros métodos causando problemas de percepción, hipotéticamente Disforia Binocular. Esta condición correspondería a un adormecimiento mental que duraría mientras el cerebro "activa" las otras funciones de percepción. Prácticamente esto podría causar problemas de percepción y potencialmente, accidentes.
Recuerdo cuando salieron los MP3, que en ese tiempo generalmente eran de 74 Mhz, se decía que la pérdida de calidad de sonido podía atrofiar el oído haciéndonos perder la capacidad de poder disfrutar música de mejor calidad.
Según esta misma base de argumento, hay que destacar que sin duda ver televisión en blanco y negro no nos atrofio los ojos para percibir colores, y tampoco la televisión y video juegos en 2D nos producen algún problema de percepción.
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